Capitulo III

“Cofiero, la Batalla de… la Ballesta”

Hora era la de combatir en el lugar de Cofiero, y allí fuimos conducidos por el Buen y Bravo Jambrina, Jesús, digo Jesús que día de calor para deambular por las elevaciones del angosto Teruel, desde la llanura de la Escalinata.

Así que dimos con nuestros huesos, pertrechados de la Calota a los mismísimos botines, escudos, gambesones, cotas de malla, espadas, y en algunos casos lanzas y manguales…
Yo mesmo luciendo la mi espada que tan del agrado del buen Rodrigo es, obrada la cincha que sujeta la vaina por el tal Pardines, maestro en estos menesteres, y con maestría hecha.
Recorrimos pues la generosa distancia cuesta arriba, y bien arriba hasta llegar al mencionado lugar, Campo de Batalla, porterías y todo, donde se encontraba reunida una gran multitud en espera nuestra.
Unos en las elevaciones, otros en un repecho de la cortante que quedó a nuestra espalda, otros más, en una tarima ubicada al efecto, y ante nos, al frente, en una espesura semi-ocultos como sol entre nubes, los Almogavares y otros más de baja estofa y ruin fama.


De entre estos no puedo dejar de nombrar por aquello de la mezcolanza, algunos que al parecer procedían de tierras más al norte, (o de otra película) llegados de las tierras Pictas, y cumpliendo con los rituales de los clanes incitaban al combate mostrando sus vergüenzas, pequeñas, recalco, pues a lo sumo, nada asomaba levantadas las sus faldas, amén de algún desnudo culo, nalgas estas con la emoción contenida, sea dicho.Hecha la reseña, no caiga en el olvido, (tras las pesadillas que ocasionaron al caer la noche) citados los capitanes, es de senyalar que fue nuestra ensenya de ALIGER la que acompaño al séquito de parlamento, a tambor y todo.
Allí nos encontrábamos, unos e otros, a mi lado bravos de la talla del buen Leo, maese de hebrea ley, y tallista que da vida por igual a tronco como a infame astilla, este tal soportaba la enseña de Fidelis, nueva, sépase, ya que hizo lo propio en el anterior evento.
No llegándose a acuerdo alguno, y con algún adelanto de andanadas de flechas de los despistados ACHA, que en poco obedecían al noble narrador, poco ducho y relevado en pronta hora, diose el combate en la forma y modo que os relato, pues fui privilegiado observador y ocasional aunque heroico participante, de lo que también daré cuenta.Digo pues, que llamados a confrontarse, según narraba el heraldo a los asistentes, avanzaron unos y otros, tras varias tandas de flechas, y algunas poco afortunadas de ondas de los Almogavares.

Entre ello, a mi siniestra, los ballesteros, hostigaban al enemigo, bueno, no todos.
Uno al menos, con poca destreza en el manejo de un elemento lanzador, intentaba sin éxito cargar la su ballesta, primeramente amochaba esta preta la culata contra el pecho, intentado tensar el ballestín, hecho este que produjo en el susodicho fuerte dolor de esternón, sin con ello conseguir cargar…
Mientras, los avances y acometidas de los nuestros, iban haciendo mella en los otros, a son de golpes contra escudos ahora, ahora yelmos en testuz, algún que otro tañir…
Y allí seguía el desafortunado hombrecillo… visto el asunto intentando emular a los suyos, esta vez apoyada la ballesta contra el suelo, correcta la posición, pero no así su actitud, pues no dio con el pie en el estribo, con lo que la fuerza impresa en el hecho era en vano, aquello, no subía, le bailaba… un destarifo!!!
Los nobles caballeros, batían el cobre con honor, allí, Pardines, De Manuel, Roy de Campaña, Isilsdurio Caballero del Cisne, y Rodrigo Ballesta, estaba a lo suyo… el otro ballesta… también.
Para cuando los virotes ya habían cumplido su cometido, nuestro común amigo, aleccionado por los sus acompañantes logró armar la ballesta, la batalla narrada, había llegado al punto de intercambio de presos por la Ordenes, y este de que os relato, montó en cólera visto su esfuerzo, al no poder hacer valer su arma, que disparó al cielo, a quien pareciome culpaba y blasfemaba, pero… “Fizo Honor al Arma.”

La batalla había derivado en tropelerías, al punto de que bien vi como al buen Roy, acuciaban tres gañanes y no pudiendo contenerme hube de asir con fuerza la enseña que portaba, con orgullo, y salir a la palestra en heroico momento, para ayudar en lo posible, dando muerte al menos a uno de los rufianes viles e hiriendo a otro más mientras el diestro Roy hacia lo propio con otros cuantos más.Por su parte, el De Manuel, e Isildurio, ambos de envergadura, apoyado este en la distancia de su Dama e Hijo, iban sumando sangre a sus afiladas hojas, y sudor a sus testuces.

Pardines, cobraba sus piezas, no sufriendo heridas, y Rodrigo, caía en el albero, en contubernio de la lucha, por un antropeçon, que aun no dándole muerte si diole gloria y dolor.
Sépase, que nuestro héroe anónimo, el de la ballesta, retornó al hogar entumecido, dolorido y muy …. ido, por no haber podido obrar acción más noble; se comenta que está cursando postgrado de maestría en la materia, nadie nace ensenyado, bendita verdad!!
No quisiera perder en la memoria hechos notorios que lo fueron el esfuerzo de las aguadoras, dos en especial que nos asistieron, u otros como las extrañas armas que portaban, y reseño el portaban pues puertas eran lo que como escudos o paveses presentaban, uno que con nos acudieron al lugar, provistos por igual de lanzas dañinas ya en la vista, quisiera imaginar en el sagrado costado de Nuestro Señor Jesucristo.
Terminado el lance, y cuesta abajo ya, retornamos a la paz del campamento, donde nos aguardaba fresca agua, placido e mullido catre y buen yantar.

Tras la llamada a la mesa en lucida ejecución musical, véase la ilustración, y con todos nos alrededor de la mesa, dadas las gracias al Altísimo ( y no era Paco), disfrutamos una vez dado el merecido aplauso a las Guisaderas, a degustar el Jabalí.

Llegada la tarde, para bajar el gustoso manjar, algunos de nos, subimos la escalinata, mercadeando a uno y otro lado, hasta llegar a la plaza del Torico, donde habían hecho suelta de uno tal, nupcial, por supuesto y ensogado para el disfrute de propios y extranyos.

En poco caminar, pude bien saludar con gran alegría a mi buen e gran amigo Antonio Cubas, Maestro del Tallar en Cuerno, y la su muquer, María gran tejedora, y ama de rueca.
Digome bien, que entre tanto de una y otra cosa, los que nos fuemos, eramos tales, Irene, Maribel, María, Dolça, Pardines, De Manuel y yo mesmo, y que entre uno y otro lugar hicimosnos posado varios y otra imaquenes de las que saldrían las ilustraciones del Romançe de “Eran Tres y con Una no pudieron” (éxito de los cuarenta medievales, de próxima publicasión)










Ya abraçaba la noche con su manto Teruel, cuando una suave lluvia nos saludó de regreso al campamento.

Alli dieronse talleres y faenas, mientras la suculenta cena tomaba forma, siendo esta vez unos cuantos pollos las víctimas del sacrificio los que harían tiempo después nuestras delicias.
En de repente y súbito, sonó el cuerno, la llamada de las tropas, pues era el momento de acompañar en su llegada a Juan Diego de Marcilla, y ahí vino el lío…
Paso el suceso de que a la llamada, preparándonos, unos con armas e gambesón, y la pretensión de Almofar, el bueno de Isildurio, tuvo a bien curtirse en cota de malla, lo que supuso para nos y otros más reto tal, que dimos en emularlo tras un “No hay Guevos” tan viril…
Desconocíamos por aquel entonces el trecho y la espera que nos aguardaban, pero, eso si… Partimos un rato Guapos!!
Era portador de nuestra ensenya Pardines, quien al llegar a la puerta este, subida la pronunciada cuesta empedrada, fue apartado junto otros más, de nuestro lado, y al poco, Rodrigo e Isildurio, quedando así mermada nuestra hueste, que había recibido instrucciones de una vez llegados a la plaza, aguantar en pos y prestos a fin de cantar ante el florido balcón el “Se Canto” Fidelico, que debía abrir el tal Monfort, al silencia de las gentes que allí hubieran del que nosotros haríamos los coros…

Armado de vara, acompañando la Fidelica enseña, partimos de la mencionada puerta, siendo recibidos por las gentes de la Villa, como llegados en gloriosa algarabía, e recibidos por la Bellisima e Hermosisima Sarabel Delgado e otras más que actuaren de meretrices, en tal de alegrar la llegada del cortejo, y así lo ficieron ; Válgame Dios!! que no hay por igual de bella con endrino y negro cabello, ni tan igual hermosura de ojos e sonrisa, blanca como las nieves que coronan las sierras de Jabalambre e otras más.Llegado el momento e lugar, así cumplimos pues el De Manuel e yo, Don Enric que había sido nombrado en profusión Lugarteniente de las tropas, al mando de estos en la plaza del Torico.
Retornamos con el buen sabor de la labor cumplida, hecho lo mandado, y conducidos por el seductor aroma de la cena.

Al poco se llegaron los otros que habían sido apartados de nosotros, y ya todos en el lugar, dimos inicio al ceremonial del “Soparet” así dicho en las mis tierras de Valencia, en el que no faltó buen pan, gustoso vino, quesos, y el especiado a la par sabroso pollo.


A mi yantar que por singular malaltía no pude llevarme a la boca cuanto acompañaba el rico pollo, que era mucho e bueno.


En tanto, aguardábamos el momento de hacer entrega a los anfitriones Fidelis Regi, de un presente, que desde Valencia portábamos con cariño en muestra de agradecimiento y eterno recuerdo de la Primera Ocasión con casi todos los Aligerios presentes, en Teruel, pues entiendese Teruel como la recreación que inicia el año e ciclo de este deambular.
En si el presente, es el Cáliz de la Amistad, en cristal, que ay existiera en el Medievo, al igual que en la lejana Grecia, Roma y ancestrales culturas; mesmamente que los pabellones cuadrados, que bien parecieran extinguirse por unas centurias; remitome pues a la Herejía que supone en si esa frase de:
“Cuanto no aparece en las Cantigas, no es digno ni valido para las Recreaciones”
“Dios Padre Omnipotente, y TodoPoderos…”
(No se yo si aparece, pero estar… está)Pero este es tema del que no hay lugar para más en este evento, y deciame yo que fue traído a tierras de Teruel para con él reforzar los lazos de unión entre ambas entidades.


Algarabía generó llegado el momento cuando tras la maravillosa interpretación del buen David e Monfort, transformado por igual en dama de Oropelica melena, y en re-recitador; hizose entrega del Copón, que fue recibido con parabienes, y aplaudimientos, hecho que contentome ; y estrenado con el Hipocras de Pardines, dimos por concluida la jornada, regresando a nuestro lugar de descanso, eso si con el espíritu enaltecido, y una vez más el aroma de “Gibsy” el aroma de los Recreadores!!!

2 Comments:

  1. Isildur said...
    ¡No hay guevos!
    XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
    María said...
    Qué ganas ya! :D

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